Biografía

D. José Canalejas y Méndez

La vida de D. José Canalejas, iniciada el 31 de julio de 1854 y extinguida el 12 de noviembre de 1912, abarca un período histórico especialmente señalado por la significación de uno y otro año. 1854  es el de la revolución de los Generales Espartero y O´Donnell contra el Gobierno del Conde de San Luís. 1912 es el del eclipse de la Monarquía constitucional en España (Aunque, oficialmente, subsistiera esta constitucionalidad 1923, es evidente que el asesinato de Canalejas significa no sólo la irreparable pérdida de este patricio excepcional, sino también la desaparición de toda posibilidad de consagración definitiva de la Monarquía restaurada en Sagunto como régimen constitucional dotado de viabilidad y estabilidad).

            Canalejas nace en El Ferrol, pero, desde los dos años, vive, con sus padres, en Madrid. Sigue la enseñanza primaria en el llamado <<Colegio de Santonja>>, en la calle de la colegiata. Traduce, con solo diez años de edad, una novela francesa titulada <<Luís o el joven emigrado>>. Después cursa el Bachillerato en el Instituto San Isidro y empieza a publicar artículos en la Prensa, con el pseudónimo de <<El Cantor de Mugardos>>. En posesión del titulo de Bachiller, inicia estudios de la facultad de Derecho en la Universidad Central. Tanto en el Instituto como en la Facultad sobresale extraordinariamente. Atraído a un tiempo por el Derecho y las Humanidades, se matricula también en la Facultad de Filosofía y Letras. Y en 1871 obtiene la licenciatura de Derecho Civil y Canónico, y en Filosofía y Letras. Un año más tarde se gradúa de Doctor en ambas Facultades. A continuación se inicia para él una vida de intensa consagración al Derecho, a la Literatura, a los estudios clásicos, al periodismo, a la política. Actúa brillantemente --aunque sin éxito-- en oposiciones a cátedras de Literatura. En 1877, Canalejas es vencido por Menéndez Pelayo –cuya superioridad reconoce sinceramente--. En 1879, el vencedor es el Sr. Sánchez Moguer <<contrincante de más influencia que valía>>, según Fernando Sánchez-Arjona, biógrafo de Canalejas---. De la lucha con Menéndez Pelayo nace y se impone una cordial amistad entre ambos. En 1910, siendo Canalejas Presidente del Consejo de Ministros, nombra senador vitalicio al autor de la <<Historia de las Ideas Estéticas>>.         

            En 5 de junio de 1876, Canalejas se incorpora al Ilustre Colegio de Abogados de Madrid. Desde sus primeros tiempos de Abogado en ejercicio, Canalejas adquiere la más alta y justa reputación. En sus informes hay siempre altura científica y sentido pragmático, cerebro y corazón, elocuencia y elegancia… Y, sobre todo, un especial sentido intuitivo, una extraordinaria rapidez en la concepción de ideas e iniciativas, una facilidad asombrosa para improvisar en casos difíciles o inesperados… En una ocasión, para completar unas notas de determinado asunto civil que ha de verse en segunda instancia, pide los autos poco antes de constituirse la Sala. Coteja sus extractos con las actuaciones criminales y, en el manejo de los folios, encuentra entre ellos unas cuartillas… Son unas cuartillas reveladoras del resultado propuesto por el Magistrado-Ponente. En esas cuartillas está la sentencia. Y esta decisión aparece redactada en términos adverso a la tesis de Canalejas. Este conoce la opinión del Ponente y, sin inmutarse, se dispone a impugnar todos y cada uno de los argumentos contenidos en el proyecto de sentencia. Cuando informa en la Sala, su dialéctica ---ágil, luminosa, contundente--- se traduce en un informe maravilloso que desvirtúa totalmente el proyecto de sentencia adversa. Y el fallo no es aquel que Canalejas pudo leer en las famosas cuartillas imprudentemente colocadas entre los folios, antes de la vista. Canalejas logra una sentencia acorde con su tesis. (El caso es rigurosamente histórico y constituye un valioso alegato en favor de las vistas orales.)       

            En 1883, Canalejas ---Diputado desde dos años antes---, ocupa la Subsecretaría de la Presidencia del Consejo de Ministros. Cinco años más tarde es Ministro de Fomento. El primer cargo lo obtiene en el Gobierno Posada Herrera. El segundo, bajo la presidencia de Sagasta. A finales del mismo año de 1888, Canalejas pasa del Ministerio de Fomento al de Gracia y Justicia (11 de diciembre). Sigue siendo Presidente del Consejo D. Práxedes Mateo Sagasta. En el Ministerio de Gracia y Justicia, Canalejas se revela como verdadero jurista, como integro y puro jurista. Desaparece todo favoritismo en nombramientos y ascenso judiciales. El nuevo Ministro establece un turno riguroso de antigüedad para todos los ascensos. Y nombra Presidente del Tribunal Supremo al más antiguo de los Magistrados del mismo. Respetuoso con la independencia del Poder Judicial, defiende siempre a Magistrados y Jueces de toda clase de maniobras y asechanzas políticas, e impone, en todo caso, el prevalecimiento de la autoridad judicial sobre todo género de poderes caciquiles. En este mismo año 1888, en que Canalejas ocupa el rectorado de la Justicia, aparece un libro suyo del más alto interés científico y práctico: <<Derecho Parlamentario Comparado>>. A su periodo de Ministro de Gracia y Justicia corresponde la publicación de la redacción definitiva del Código Civil ideado y elaborado por el gran Alonso Martínez. Hasta el 10 de enero de 1890, Canalejas desarrollará una labor admirable en el Ministerio de Gracia y Justicia. En la expresada fecha, le sustituye López-Puigcerver. Cuatro años más tarde (Periodo 1894-95), Canalejas vuelve a los Consejos de la Corona como Ministro de Hacienda.

            Un aspecto poco divulgado de la vida de Canalejas lo constituye el de su singular interés por la cuestión de Cuba. En 1897, el ilustre hombre publicó, jurisconsulto y parlamentario, que ha sido tres veces Ministro de Su Majestad, emprende el viaje a la Isla de Cuba. Su patriotismo le hace reaccionar vigorosamente frente a la rebelión de los cubanos (en realidad, españoles alzados en armas contra el Poder central, contra su propia nación) y contra el apoyo de los yanquis a la reprobable insurgencia (apoyo que no obedece a sinceros deseos de <<liberación>> de la isla, sino a evidentes y torpes propósitos de conversión de la misma en colonia de la gran potencia auxiliadora de la rebelión). Canalejas no se limita a visitar Cuarteles generales ni a redactar crónicas de guerra. Voluntariamente, viste, a sus cuarenta y tres años, el traje rayadillo, se interna en las zonas de operaciones, lucha como un soldado más y obtiene, por su lucida intervención en diversos combates, la Cruz del Mérito Militar con distintivo Rojo. Cuando Canalejas regresa a España, después de haberse batido en las lomas del Rubí y del Inglés, en el campamento del Romero y en el de Madame Jak, trae una visión (exacta y dolorosa) del problema de Cuba. Sagasta no sabe captar la intensidad del drama, hace caso omiso de las impresiones y proposiciones de Canalejas… Y la catástrofe resulta inevitable. Este es el principal motivo que hace pensar a Canalejas en la conveniencia de separarse del partido liberal histórico, para fundar otro de igual tendencia ideológica, pero más sentido realista, de más concordancia con los imperativos históricos de la hora vivida. Por ello, aunque en 1902, ocupa, en un Gobierno no Sagasta, la cartera de Agricultura, Industria y Comercio, su destino está ya trazado. No tardando mucho, Canalejas fue jefe de otro partido (el liberal-demócrata), con miras a un mejor enlace de la identidad con la realidad, de la autoridad con la libertad, de la justicia con el orden. Como rector del nuevo partido, Canalejas ocupa, desde 9 de Febrero de 1910 hasta el día de su trágica muerte ---12 de noviembre de 1912--- la Presidencia del Consejo de Ministros, en el reinado de Alfonso XIII.          

            D. José Canalejas, que ha sido Decano de nuestro Colegio (1901) y tres veces Presidente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, no olvida en ningún momento de su vida política su cualidad sobresaliente de jurista. Defiende el orden público y el principio de autoridad, sin merma de las garantías individuales y de los derechos subjetivos. Respeta en grado sumo la independencia de los Tribunales de Justicia y no tolera en ningún caso la interferencia del partidismo en las decisiones jurisdiccionales. Sostiene los derechos de España en Marruecos. Fiel siempre a estos postulados, Canalejas ---primera figura política de todo el ciclo 1875-1912--- encuentra la muerte, violentamente, a manos de un ácrata exaltado, en la madrileñísima Puerta del Sol, ante el escaparate de una librería, el día 12 de noviembre de 1912. Pocas tragedias tan inmensas, tan superlativas, como ésta.

            Al día siguiente, el Monarca, a pie, tras el armón de artillería que conducía los restos del gran jurista y gobernante al Panteón de Hombres Ilustres de la Basílica de Atocha, presidía el más emocionante de los cortejos fúnebres que Madrid ha presenciado en este siglo. Duelo oficial, con honores de Capitán General de Ejército que muere en Plaza con mando en Jefe. Y duelo popular, con muchedumbres difícilmente contenidas por los cordones de tropas. Las últimas salvas no representan tan sólo el postrer honor fúnebre a un gran estadista desaparecido para siempre. En aquel momento solemne, desaparece una concepción singular de enlace de lo político con lo jurídico, una visión certera del régimen constitucional, una modalidad excepcionalmente renovada del Estado de Derecho. Y en ello estriba la intensidad de la tragedia, la desgarradora sensación de la pérdida irreparable de tantos altos valores en la vida pública de entonces.

NICOLÁS GONZÁLEZ-DELEITO

Biografías de Abogados Famosos

D. José Canalejas y Méndez por Nicolás González-Deleito

(Separata del Boletín del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, Septiembre-Octubre 1961)

Archivo Canalejas